Guardamos tu clave SOL—
y acá te contamos exactamente cómo.

La verdad sobre tu clave SOL

SUNAT no tiene OAuth. No hay token revocable ni botón de «conectar» como el de un banco: para entrar al buzón, bajar el SIRE, armar el 621 o emitir en tu nombre hay que iniciar sesión con la clave SOL, igual que lo harías tú. Preferimos explicarte qué hacemos con ella antes de que tengas que preguntarlo.

Por qué te la pedimos

Los bancos y las apps de contabilidad de EE. UU. se conectan por API, con tokens que el cliente puede revocar cuando quiera. SUNAT no ofrece nada de eso: lo que existe es SOL, un usuario y una clave. Todo lo que acc7 automatiza —el buzón, el SIRE, la ficha RUC, los libros, el preliminar del 621— entra por ahí, con un navegador real, haciendo los mismos clics que harías tú. Para emitir comprobantes SUNAT ni siquiera acepta el usuario principal del RUC: acc7 crea un usuario secundario con los permisos justos, y ese sí lo desactivas desde tu propio SOL sin tocar tu clave maestra. Es lo más parecido a un token revocable que SUNAT permite hoy (acá está el detalle).

Cómo se guardan

La clave SOL, el certificado digital (.p12) con su contraseña y la clave de AFPNet se guardan separadas por empresa y sólo se usan para iniciar sesión contra SUNAT; entre tu navegador y acc7, y entre acc7 y SUNAT, todo viaja cifrado por TLS. Contra SUNAT no entramos con tu usuario principal sino con un usuario secundario, que puedes revocar desde tu propio SOL sin cambiar la clave del titular. Nada irreversible —presentar, dar de baja, tramitar un certificado— ocurre sin que un humano lo confirme, y cada acción queda en un log de auditoría que la aplicación sólo sabe escribir: no hay forma de editarlo ni de borrarlo desde el producto. Los XML, los CDR y los PDF del buzón no viven en la base de datos: van a un almacén de objetos aparte. Y nadie de tu estudio ve más de lo que le toca: el rol define qué módulos abre, qué empresas alcanza y si escribe o solo mira. Tu cliente, con su propio acceso, ve su RUC y ninguno de los demás.

Qué nunca sale de acc7

Hay datos que entran y no vuelven a salir, ni siquiera para ti. La clave de AFPNet es de solo escritura: la API la recibe y jamás la devuelve. El enlace con el que RENIEC entrega tu certificado es una URL-capacidad —quien la tenga le pone la contraseña y se lleva el certificado—, así que se guarda para poder reintentar el trámite y nunca viaja por la API: hacia afuera sale un sí o un no de si el enlace sigue vivo, nada más. Y ninguna consulta, export ni respuesta de la API devuelve la contraseña de tu .p12.

Debajo del capó

  • Un registro que nadie edita

    Cada acción que acc7 ejecuta —presentar, emitir, aceptar una propuesta del SIRE, tocar una credencial— escribe su fila en el log de Auditoría: quién, sobre qué empresa, qué cambió y cuándo. Ese log no se edita ni se borra, tampoco desde adentro, y lo lees tú mismo cuando quieras: es tu prueba, no nuestra palabra. SOC 2 e ISO 27001 están en el roadmap; mientras no las tengamos no vamos a pintar un sello. Un log que puedes auditar hoy vale más que un logo que nadie audita.

  • El stack se vigila cada 30 segundos

    Un vigía recorre cada servicio del sistema cada 30 segundos y lo deja en ACTIVO, DEGRADADO o CAÍDO, con su historial de latencia y el incidente abierto en el minuto exacto en que algo dejó de responder. No es una promesa de disponibilidad: es la misma pantalla que miramos nosotros. Y cuando un proceso se reintenta —porque SUNAT se cayó a mitad, porque el navegador murió— no duplica nada: todo entra por su clave natural, un comprobante por su CAR, un trabajador por empresa y DNI, y volver a correrlo deja el mismo resultado.

  • Lo irreversible se confirma a mano

    Presentar una declaración, dar de baja un comprobante o tramitar un certificado ante SUNAT nunca ocurre solo: va detrás de un modal donde alguien confirma, y los trámites desatendidos exigen que enciendas la autorización empresa por empresa. Al agente le pusimos un veto extra: por voz no se emite. Emitir un comprobante o apagar la vista previa están prohibidos en un turno hablado, porque una palabra mal transcrita no puede costar un comprobante ante SUNAT. Y el audio se transcribe en un servidor propio, no en el de un tercero, porque lleva tu RUC y tus montos.

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